Carta de una hija a su madre - Carta de una hija a su madre con Alzheimer: Jump to: Search, Content

Carta de una hija a su madre

Oprima el siguiente botón para compartir este artículo a través de Facebook 

 

Siento que no recuerdes mi cara... Siento que no sonrías como antes... Siento que tus días a veces sean sombríos... Siento que algunas noches tengas miedo... A pesar de que te tomo de la mano... Siento que no puedas contarles tus cuentos a tus nietos... Siento que no llegues a realizar aquel viaje que tanta ilusión te hacía... Siento que dejes el último libro a medias... Siento que me mires y no me veas… Me duele que poco a poco dejes de ser quien fuiste... Me duele que olvides lo que un día aprendiste y me enseñaste... Me duele solo poder hacerte compañía y aun así que te sientas a solas… Me duele no verte sonreír cuando me ves... Me duelen tantas cosas que a veces me duele el alma.

Lucho cada día por ti, por mí... Lucho ante la impotencia de no admitir que poco a poco te vas... Lucho porque comas, que lleves el pelo como siempre te gusto.... Lucho porque camines y leas, aunque sea aquellos cuentos que tú me leías cuando era niña… Lucho porque no dejes de ser tú misma.... Lucho por no perderte tan deprisa.

Perdóname si muchas veces te riño con o sin motivo.... Perdóname si olvido que tú olvidaste que hoy es mi día.... Perdóname si te fuerzo más de lo que debo... Perdóname si te pido que me mires,... Perdóname si te pido que me oigas.... Perdóname si te pido que me llames por mi nombre, ese nombre que tú me pusiste… Perdóname por mi egoísmo a no aceptar el destino, nuestro destino... Perdóname por tener que decidir por ti.

Gracias por darme la vida, por amamantarme... Gracias por cuidarme cuando me subía la fiebre y lloraba sin parar o sin motivo... Gracias por llevarme de paseo, por acompañarme el primer día al cole... Gracias por recogerme y cruzarme para que saliese a jugar con los amigos... Gracias por hacerme mi plato preferido, por salir temprano a comprar el pan tierno y ponerme el bocadillo… Gracias por tratar que nunca me faltase al menos lo imprescindible... Gracias por decirte mil veces no a ti misma en vez de mí... Gracias por curarme las heridas... Gracias por tus cálidos y fuertes abrazos y besos.

Recordaré tus miradas cómplices... Recordaré tu interés por encauzar mi futuro... Recordaré la tibieza de tus manos... Recordaré las historias que me contabas... Recordaré que me llevas, que te llevo en mi corazón.

Me sentiré orgullosa de llevar tus apellidos... Me sentiré orgullosa de que por mis venas fluya la misma sangre... Me sentiré orgullosa por lo que fuiste, por lo que eres... Me sentiré orgullosa de ser parte de ti y pasaré el relevo.

Te perdono tus insultos, tus rabietas, tus amenazas... Te perdono las noches en vela... Te perdono porque tú me enseñaste a perdonar.

Me has enseñado mucho, todo... Me has enseñado a ser paciente, humilde, optimista... Me has enseñado el verdadero sentido de un nuevo día... Me has enseñado a no culpar a nadie, porque nadie tiene la culpa de lo que ocurre, nos ocurre... Me has enseñado a respetar la vida y no tener miedo a la muerte... Me has enseñado a quererte, no por lo que fuiste sino por lo que eres.

Cada día es un día menos para ti... Para que dejes de sufrir. Cada día es un día menos para mí... Para decirte que te extrañaré, pero no te olvidaré. Estés donde estés, aquí, O si tal vez ya no estás aquí... Quiero que sepas que aunque entre nosotros hubo enfados, quedaron olvidados, solo recuerdo lo bueno. Lo demás quedo olvidado.

TE QUIERO, aunque a veces no te lo llegase a decir... TE QUIERO, ahora, antes y siempre.

TE AGRADEZCO, que a pesar de todo lo que hayamos sufrido y nos queda por sufrir yo haya aprendido a cerrar mis ojos y mirarme por dentro, a reflexionar, a contener las prisas, a caminar despacio junto a ti en tus paseos…

MI BELLA ANA, ERES Y SERAS POR SIEMPRE... "UNICA"...BENDICIONES Y SALUD PARA TI...

Gracias.

Envíado por: Anadya Marin de Dorta





Al principio fue difícil pedir ayuda. Yo quería que mis hijos creyeran que su padre estaba bien.

Oprima para escuchar la historia de Marta